martes, 29 de diciembre de 2009

Gracias por tanto. Perdón por tan poco.


Dicen que un amigo es como un hermano, pero elegido. Por eso te considero mi hermano, Amigo.
Y no me acuerdo el instante en el que te elegí (seguro que vos sí), pero la sensación es la de haber nacido juntos. Me pasa con las personas que amo, que me cuesta recordar cómo era la vida antes de tenerlas y es por eso que en cada recuerdo que evoco estás. Bendito destino el que nos cruzó.
Para mi es un alivio tenerte, saber que pase lo que pase, vos vas a estar. Y el sustantivo Amistad dejó de ser abstracto el día que te conocí.
Para mí, la Amistad es tu generosidad, tu infinita generosidad, tus detalles, tu amor inmenso hacia Lara, tu don de gente. Para mí, querido Amigo, la Amistad sos vos.
Y es por eso que te agradezco que me la regales día tras día y por siempre. Yo la cuido más que a una olla llena de arroz con leche y canela (y vos sabés lo que eso significa), la riego mejor que a mis jazmines más lindos, la valoro muchísimo más que a una siesta añorada desde hace siglos; y no tengo ningún mérito por eso. Es lo menos que puedo hacer en retribución a tanto.

Tomá mis fuerzas, te las regalo,
Soy tu bastón si estás cansado,
Y toda oídos si necesitar contarme algo.

Te traería la bombonera a tu casa,
Con tus jugadores más admirados,
Y haría que llenen de goles al contrincante
Y grites hasta la disfonía, y te abraces con desconocidos
Y rías y festejes y llores de alegría.

Haría todo eso, sólo por darte un ejemplo. Porque haría lo que fuera para verte feliz.

Te quiero, Amigo.
Te adoro, Hermano.

Fer

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Vermouth con papas fritas y...good show!


Llegan las Fiestas, benditas fiestas; motivo de peleas, reencuentros, reconciliaciones, quemaduras de tercer grado, nostalgia, risas, regalos, frutas secas, campañas solidarias (si! a los pobres se los recuerda más en diciembre), dietas líquidas de último momento para poder saborear el lechón que llevó horas asándose a fuego lento, no sea cosa que se arrebate.
Estudios psicológicos (¿) afirman que las Fiestas (entiéndase: 24 y 31 de diciembre), y en especial La Noche Buena, generan depresiones y estados de tristeza variados en las personas. Gran porcentaje de las sobremesas terminan con revoleo de copas y promesas de no volver a verse por lo que les quede de vida.
Por qué se dará este fenómeno? Estaremos todos más sensibles? Será el cansancio acumulado a lo largo del año? Será la caótica situación nacional cuasi circense en la que estamos inmersos? O acaso será que ya perdimos la capacidad del diálogo sereno, de la cena compartida, de disfrutar cada bocado, sin el acelere cotidiano? O simplemente la incongruencia de la especia humana de echar todo a perder.
Me juego por esto último. Y a modo ilustrativo cuento una anécdota (patética).
Hace dos años, yo trabajaba en una productora de publicidad y todos los días, para esta época, llegaban regalos de distintas empresas, destinados a los cargos mas “jerárquicos” (imposible encanutarlos). Algunos eran obvios, por la forma: botellas de vino, champagne, copas; los había también enigmáticos, como los que venían en cajitas inviolables a prueba de curiosos (qué mal me hacía eso). Pero ninguno parecía ser gran cosa.
Hasta que un día llegó una canasta inmensa, y cuando digo inmensa quiero decir eso: INMENSA de productos comestibles carísimos, dirigido a nadie, es decir, a todos. Por lo que el gerente propuso un sorteo. Fair play.
Lo que jamás imaginé fue que él iba a incluirse en la lista, junto con el dueño y demás personas que ya habían recibido de todo en lo que iba del mes. Me pareció un chiste de mal gusto. Un álter ego del peor ratón de puerto. Pero ahí estaban uno a uno sus nombres, chequeados por el mentor de la idea.
Y lo que menos de menos imaginé fue que en el revoleo de los papelitos, fuese él quien se la ganase. Todos pensamos que se haría a un lado y la volvería a sortear, pero no estaba en sus planes hacer tremendo acto de bondad.
Se hizo a un lado, sí, pero con el premio que no cabía en sus manos y enfilando a la puerta de salida.
Ahí lo tienen; algo que había generado expectativas, entusiasmo, quedó opacado por la actitud individualista de este señor. Cómo no deprimirse entonces? si son y siempre serán/unas raaaaaaaaaaaatas.

Felices Fiestas!
Salud
Amor
Trabajo
Paz
Mucha Paz

Fer (Felisamemuero!)

jueves, 3 de diciembre de 2009

La pregunta del Millón


Y? cuándo nos vemos? Tenemos que arreglar!!!!!!
Cuántas veces al mes, por dar un parámetro de tiempo, decimos esa frase? Yo, muchas. El problema, como es de suponer, no es la frase en sí, sino la imposibilidad de concretarla.
Y me arriesgo a decir que eso de debe a dos factores preponderantes: La escasez de tiempo libre y falta de voluntad. Y el primero en mayor medida.
A lo que voy: todos vivimos a mil, si no es el trabajo, son los hijos, si no son los hijos, la casa, si no es la casa, la pareja, sino, la familia o todo eso junto.
Pero cuando uno tiene ganas verdaderas de estar con el otro, de compartir un rato, la voluntad de generarse ese espacio, tiene que aparecer, o no?.
Supongamos que la voluntad aparece, perfecto. Coordinás día, lugar y hora. E inmediatamente sale a escena un monstruo muy malo: el cansancio, temible por sus bostezos eternos y cleptómano peligroso: nos roba las ganas de todo.
Entonces, a darle batalla. No es fácil. Pero es necesario. Como una marca de limpiadores de piso que decía “Péguele una patada al balde”!, nosotros hagamos lo mismo, pero con la rutina, con la falta de ganas, de proyectos, de priorizar lo importante. Que son, sin lugar a dudas, los afectos.
Escucho a Serrat decir “prefiero el tiempo al oro, la vida al sueño. El perro al collar, las nueces al ruido. Y al sabio por conocer, a los locos conocidos".
"Prefiero querer a poder, palpar a pisar, volar a correr, hacer a pensar, amar a querer, tomar a pedir.Antes que nada soy, partidario de vivir” y no puedo más que coincidir.
Yo tambien prefiero las ventanas a las ventanillas y la revolución a las pesadillas.
Seré copiona, qué me importa. Qué culpa tengo yo, de que él exprese tan bien lo que nos sucede a la mayoría de los mortales?
Fer (llamame, te llamo, me llamás?)

jueves, 26 de noviembre de 2009

Rezo por vos


Mirta viene a casa los viernes, desde hace mas o menos un año. No limpia bien, pero es responsable y de confianza, silenciosa y de contextura robusta.
Cuando tengo algo para decirle, le dejo una notita en la mesa junto con la plata por sus horas de trabajo; imagino que la lee con fastidio y la tira a la basura sin más (porque casi nunca hace lo que le dejo escrito) y después resopla, cansada de mis indicaciones.
Cuando sucede el milagro de la abundancia en mi heladera (chocolates o tortas) se lo dejo dicho como un incentivo gastronómico para que limpie la mesita de luz de una buena vez por todas. Pero ella nunca responde mis notas; callando y de esta manera, otorgando mi derecho al reclamo lícito.
Por eso es que me sorprendió encontrar un papel, escrito por su puño y letra (el cual adjunto para que vean) agradeciendo los dulces y pidiéndome que rece por Sandro.
De ahí en más, la imagen que tenía de ella cambió por completo en mi mente. Descubrí, sin querer, una fan devota y apasionada. La imaginé revoleando corpiños en los recitales, haciendo guardia en la casa del galán horas y horas, a cambio de la recompensa de verlo en bata unos minutos, levantando la mano a modo de agradecimiento.
Y por estas horas determinantes, me la imagino con el rosario en la mano, haciendo promesas imposibles con tal de que su ídolo mejore pronto.
A mí, Sandro ni me gusta ni me disgusta, como cantante digo; como persona, por supuesto que me sensibiliza la situación que está atravesando, pero tampoco me quita el sueño. Seguro que a Mirta sí. Debe andar desvelada prendiendo velas a diestra y siniestra. Entonces cómo no voy a rezar para que El Gitano siga en pie? Para que pueda continuar proponiéndoles, con su voz temblorosa y viril, elegir la cartelera de algún cine continuado /o tal vez mirar vidrieras / disfrutar de una mañana / caminando de su mano… (si Mirta leyese mi blog, ya se abría hecho pis).Y llegando al final, caigo en la cuenta de que no sólo rezo por Sandro, sino también por Mirta, la que yo no conocía hasta esa nota y por todas las Mirtas dolientes que le imploran a todos los Santos que Sandro salga bien de la operación, si es la voluntad de Dios.
Fer (Ay Rosa/dame todos tus sueños…)

martes, 24 de noviembre de 2009

El mejor amigo del hombre, el peor enemigo de mi hermana (no sé si tanto)


Erika, mi hermana, siempre va a recordar su cumpleaños número veinte como el más especial de su vida. No por la edad en sí, ni por los invitados y mucho menos por los ausentes, sino que ese año, recibió el regalo más inesperado que alguien puede imaginar.
Una amiga de ella (voy a escribir su nombre porque se merece el escrache), Laura Mottalini, le regaló dentro de una bolsita de cartón, un cachorro de unos cuarenta y cinco días, hermoso, como suelen ser la mayoría de los cachorros.
Erika jamás le había insinuado a su amiga que quería un perro, no le dijo envuelta en lágrimas que extrañaba a Candy, nuestra pequinez que ya había estirado la pata, nunca jamás de los jamases le había dado un solo indicio para que cometiera tremendo acto de desubicación.
Ahí nomás lo bautizaron Homero y él nos miraba, con sus ojitos azules, asustado y diminuto, con la pancita rosa y calentita y con ese olor característico que tienen los recién nacidos. ¿Cómo rechazarlo si no sabíamos en lo que iba a mutar?
La primera pista de que iba a ser deforme la vimos a los meses, cuando comenzó a crecer desproporcionadamente y los ojos ya no eran azules, sino marrones. Luego, comenzaron a aparecerle manchas negras por todo el cuerpo, como un dálmata paticorto. Y años más tarde, se redondeó tanto que terminó siendo un tamborcito de plaza (actualmente se encuentra a dieta estricta porque ya no podía caminar). Pobre Homerín. Para colmo de males, es un eterno cachorro a pesar de que ya tiene once años, nunca maduró, nunca se convirtió en adulto. Pero se comporta como un bebé o un viejito, que vendría a ser lo mismo.
Se hace pis cuando recibe una caricia (por la falta de costumbre debe ser), te recibe con el plato de comida en la boca corriendo atolondrado de acá para allá, simula que el gato es su enemigo delante nuestro corriéndolo con feroces gruñidos (y en realidad comparten el balanceado y duermen juntos). Todo para impresionar.
Pero lo que sigue a continuación me provoca compasión, un inmenso sentimiento de compasión. Resulta que mi hermana (recuerden: la dueña obligada de Homero) había ido a comprar un regalo, y su fiel perro la siguió sin ella advertirlo. Cuando se encontraba eligiendo una remerita, divisa una cosa redonda con patas cortas negro y blanco metido en la vidriera; y jamás atinó a hacerse cargo cuando la vendedora, indignada, preguntó si ese perro era de alguien. Ella siguió su camino como quien no quiere la cosa y el perro, lógico, la seguía por detrás, como intentando decirle con ladridos fuertes para que todos escuchen “no te hagás la tonta, traidora, soy tu perro”. Al cruzar una avenida, de vuelta a casa, Homero quedó del otro lado, Erika siguió muy campante, pensando que más tarde volvería, como siempre. Pero no supo de él hasta semanas después, cuando por obra del azar, una persona lo vio deambulando por las calles, lo llamó por su nombre y fue devuelto a su dueña, quien había creído haberse librado del pobre, fatigado, hambriento y agotado Homero.
Miren si será fiel, que apenas la vió, empezó a mover la cola de alegría, los ojitos le brillaban y daba saltitos (cortos) de felicidad.
A mi hermana la culpa le duró hasta que se enteró que había sido la mascota del centro comercial, que había comido más que en su propia casa y hasta había sido rebautizado como Firulai.
No quiero que piensen que Erika es una insensible; aunque cada dos por tres me llame a casa parándome el corazón diciendo que Homero se murió (y luego…risas); yo sé, tengo la certeza de que el día que eso pase, ella va a llorar (de alegría).

Fer (Hermanita, sabés que te quiero).

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Soy un caso perdido...




Haber nacido sin sentido de la orientación me generó distintos conflictos que se han ido agravando con el correr de los años. De bebé, gateaba sin dirección aparente, si me decían venga con mamá, aún estando en frente mi progenitora, yo iba hacia la dirección opuesta, donde no había un par de brazos abiertos deseosos de festejar mi pequeño logro, sino una mesa y un par de sillas. Nadie nunca advirtió en este comportamiento una falla de fábrica, sino que relacionaban tremendo problema con un estado de temprana rebeldía. Grave error.
Cuando fui creciendo, ya nadie abría los brazos en cruz llamándome, pero tenía que ir al colegio, al almacén, al kiosco…y me daba pánico dar vuelta manzana con la bicicleta por miedo a aparecer en un sitio distinto del punto de partida (lo juro por Lara, y cuando juro por Lara todos saben que sería incapaz de mentir). Cualquier mandado, que para mis hermanos podía resultar de lo más natural, para mí era una hazaña. Digo, la hazaña consistía en llegar bien a destino y poder del mismo modo, volver a casa. Memorizaba las cuadras, las casas, el color de las veredas, el cartel de alquila de los locales, todo era útil si de buscar referencias se tratara. A la tercera o cuarta vez, ya iba más distendida, siempre transitando el mismo recorrido. Sin importar los cortes de calles por repavimentación, por árbol caído o por lo que fuese.
Es raro, lo sé. Pero para mí, el paisaje no es lo mismo si voy de ida o de vuelta. Cualquier cambio de circulación me desestabiliza. Me desorienta. Me confunde.
Y nunca falta quien te pregunta por la calle tal. Generalmente digo no sé, no tengo idea. Pero una vez, yo tendría siete u ocho años y estando en la puerta de mi casa, una pareja me pregunta por la calle Cecilia Grierson; yo, emocionada porque el nombre me sonaba clarito, y porque por primera vez en mi vida iba a poder guiar a alguien, le dije que siguieran derecho dos cuadras y la que cortaba era la calle que ellos buscaban. Lo dije con una voz tan segura que me causó auto admiración. Caminé medio metro y me di cuenta de que los había guiado mal. Me di cuenta porque me topé con el cartelito que decía, flamante, “Dra. Cecilia Grierson” y en menos de cinco segundos estaba muerta de miedo, corriendo a refugiarme en mi casa, por temor a que esa pareja volviese a buscarme, me secuestre en su auto, alejándome por siempre de mis seres queridos. Nunca jamás en la vida volvía a guiar a nadie. El sólo hecho de evocar ese recuerdo me causa temblor en las piernas.
Es el día de hoy que sigo con el mismo problema. Claro, nunca lo traté, no hubo manera de mejorarlo. No entiendo los mapas, no sé cuál es el norte, el sur, el este ni el oeste. Ignorancia? No. Insuficiencia innata de orientación. Es patológico. Ahora ya lo sé.
Con la llegada del gps a mi vida, este calvario se atenuó un poco, no mucho, porque ando más a pie que en auto (no por elección, sino porque lo usa mi marido). Pero descubrí que así y todo hay que tener un mínimo de sentido común orientativo para evitar que la gallega que nos habla se ponga como loca gritando recalculando, recalculando.
Ahora al menos ya me diagnostiqué la enfermedad. Lástima que sea incurable. Y gracias a Dios que existen los puestos de diarios, con sus vendedores adentro.


Fer (Lost)

martes, 10 de noviembre de 2009

Extra! Extra! Extra!


En el mundo actoral, ser extra es lo menos. Y es mentira, una gran mentira que muchos actores ya consagrados, comenzaron por ese camino. Creo que eso sólo sirve como una luz de esperanza para quienes buscan un lugar en la jungla de la actuación.
Yo fui extra. Debut y despedida. Y en la loma del orto, a la vuelta.
La escena a filmar estaba situada en una fábrica abandonada en Avellaneda, el Director era Luis Barone, el actor protagónico Juan Minujín y el título de la película “Zenitram”(todo eso lo busqué en google)
Era verano y como es de suponer, hacía mucho calor. Apenas llegamos, nos recogieron el pelo, lo taparon con unos pañuelos y nos pusieron una especie de vaselina en la cara para simular transpiración, nos dieron ropa de campesinos y esperamos unas 3 horas hasta que el director dijo “acción”!. Unos reverendos hijos de puta.
La historia se situaba en el futuro y se trataba de un súper héroe argentino que salvaba al mundo de la falta de agua.
La escena que nos involucraba (éramos como 100), era justamente cuando Zenitram (Martínez , al revés; un súper héroe con súper poderes, como Cristina) conseguía que el agua volviese a salir por la canilla de una improvisada cantina y, en ese momento, todos teníamos que corear su nombre, asombrados y maravillados Ze ni tram! Ze ni tram Ze ni tram!! Que vue le! que vue le! (porque además, volaba) Y el pibe tenía que poner cara de “era obvio que lo iba a lograr, si soy un súper héroe”. Bueno, esa toma la hicieron unas quince veces. Sin exagerar.
Ya hartos, cansados, con la vaselina desparrama y los pañuelos a medio caer, el director dio inicio a nueva toma y ésta vez, un chico, que estaba justo al lado mío, mientras le palmeaba la espalda al protagonista, gritó a todo pulmón “volaaaa puto, volaaaaaa”!!!!!!!!
Si, se había escuchado bien clarito. El muchacho se había ido al carajo.
COOOOOOOOOOOOOORTEEEEEEEEEEEN!!!!!!!!!!!!!!!!

Fer (ex extra)

martes, 3 de noviembre de 2009



De colgarse la tarjeta magnética en el pantalón, camisa o cuello si trabajás en un Call Center y sos supervisor, por ejemplo.
De que los espirales vengan pegados de a dos y en el intento de separarlos, siempre se rompan.
De que el paquete de Surtido Bagley siempre traiga más cantidad de galletitas feas (esos palitos que nos los come ni el perro).
De que la gente de Movistar no te deje hacer ningún tipo de reclamo y/o modificación si no sos el titular (pero si llamás para pagar, ese detalle no se tiene en cuenta). Igual eso se soluciona cortando y volviendo a llamar haciéndote pasar por el “titular”.
De sacar boleto de ida en el tren a Retiro, total siempre viene demorado y nadie te lo pide.
De querer cruzar la 9 de julio de una sola vez, con una clara vocación suicida (cuántos segundos te ahorrás?).
De exigir un título de Licenciado en Recursos Humanos para cubrir un puesto de recepcionista ( y pagar poco).
De ser así de intolerantes.
De burocráticos.
De ineficientes.
De individualistas.
No hay necesidad. Pero pasa. Todo el tiempo. Y desde hace tiempo.

Fer (dequeísta)

Se pueden agregar sugerencias...
Éstas no podían faltar:
De disfrazar hasta el ridículo a los repartidores de volantes.
De que algunos patrones obliguen a sus empleadas domésticas a usar delantal a cuadros y cofia haciendo juego.
Definitivamente...no hay necesidad.

jueves, 29 de octubre de 2009

Quiero vale 4! (Feliz Aniversario mi amor)




Sos mi columna vertebral; que a veces me hace doler, acá, al costado y tengo que estirarme para que pase. Pero me sostiene. Todo el tiempo. Y se alivia con masajes amateurs pero eficaces.
Sos la suma exacta de mis sentidos. El culpable de mis contradicciones y compañero infatigable de mis delirios.
Sos lo obvio y lo impredecible. El mejor de mis caprichos.
Sos el único causante de mi mal humor matutino, cuando amanezco destapada y vos dormido. Pero no puedo reprocharte nada corazón, así se te ve tan lindo.
Sos mi certeza y mi incertidumbre, con vos no le temo al frío.
Sos el egoísmo hecho hombre, cuando comés algo rico sin aviso. Y te descubro en ese último instante, cuando ya no existe un “te convido”.
Sos el padre de mi hija, mi héroe cuando lográs calmarla de un grito. Mi voz no tiene voto, ni autoridad, ni nada parecido. Pasa desapercibida, cómplice total de sus berrinches, sus llantos, su carita de sueño fregándose los ojitos.
Sos honesto, transparente, buen amigo de tus amigos. Perseverante como pocos, gruñón, racional y compresivo.
Gracias por haberme encontrado, porque sé que me buscaste largo rato en tus latidos. Por insistirme, sin cansancio, hasta lograr tu objetivo. Que se convirtió en mi insomnio, cuando ya lo creía todo perdido. Gracias amor de mi vida, por ser mi nido.

Te amo, infinitamente y por siempre.

Fer ( Bebi, para vos)

miércoles, 28 de octubre de 2009

Estoy perdiendo imagen a tu lado


Largo rato anduve rumiando con mi conciencia para decidir si esta verdad, tan inocente como tremenda, salía por fin a la luz. Después de una larguísima charla con mis recuerdos, que se me antojaron caprichosos, de idas y venidas, el veredicto fue rotundo. Tengo que compartir esta carga y contarle al mundo lo que fui. Sin pudores ni orgullo. A cara lavada y sincera.
Fui, queridos míos, presidenta del Fans Club de Emanuel Ortega. Uff, lo dije. Se siente liberador. FUI PRESIDENTA DEL FANS CLUB DE EMANUEL ORTEGA. Genial. Con mayúscula me gustó más.
Junto a mi entrañable amiga de la infancia y primera adolescencia, Eliana, colorada, divertida y muy inteligente, decidimos un día de verano, entre risas y ocurrencias, formar un Club de Fans. No sabíamos quién sería el destinatario. Se nos ocurrió hacer uno de un tal Nacho, del programa “Jugate Conmigo”, pero nos dijeron que ya existía uno. Y pensamos en ese chico flaquito, muy rubio lacio y lleno de granos que cantaba hagámoslo de una vez/de una vez, que nos parecía hermoso.
Llamamos a la radio, hablamos con Daisy May Queen en vivo y en directo (guauuuu!) y sin nada armado, dimos el teléfono de la casa de Eliana al aire, dispuestas a hacer socias a quienes lo quisieran. El teléfono no paró, literalmente, de sonar. El padre de Eliana estuvo a punto de llamar al 114 porque no podía comunicarse con su familia y temía un desperfecto en la línea, pero no, eran todas las admiradoras escondidas de ese tal Emanuel Ortega que salían a la luz. Afiliamos al barrio entero, cual censo casa por casa, donde hubiese una adolescente (y no tanto) entusiasta a enrolarse en la causa.
Asi fue como en un par de meses, contábamos con más de trescientas socias y el Fans Club era decretado, junto con otros 6, Oficial. Eso nos daba ciertas ventajas y más responsabilidad. Nos regalaban entradas de sus recitales para sortear entre las socias, nos informaban antes que a nadie los futuros conciertos, viajes y demás eventos sociales en los que nuestro chico (blond) se vería involucrado. Decretamos que nuestra madrina sería Julieta Ortega (y creo que ella nunca se enteró). Pero ofició como tal en nuestras tantas guardias en su casa de Recoleta.
Eliana tenía la ventaja de ser la mayor de cuatro hermanos; yo la desventaja de ser casi la menor de 5. Eso significaba que no me dejaban ir a ningún lado sola. Por lo que toda la familia padeció mi fanatismo inexplicable. Hasta Fede, que en ese momento no era ni mi novio, sumaba puntos para acompañarme a cuanta radio, programa de televisión o lugar estuviera el hijo de Palito ex changuito cañero (y actual acompañante terapéutico de famosos en rehabilitación).
El tiempo pasó, crecimos y un día nos levantamos y decidimos, de forma unánime, que ya no nos gustaba más. Tenía demasiado acné. Mucha cara de boludo. Y muy flaco.
Discrimiación? Si, absolutamente. Transferimos nuestras socias a otro Club de Fans, previo aviso a cada una de ellas, como corresponde. Asentamos en Actas la disolución (créase o no: mi madre, como buena abogada, nos hacía llevar un acta de reuniones) y pusimos fin a esa ocurrencia. Nuestros rumbos, a partir de entonces, tomaron caminos distintos, pero siempre, siempre voy a recordar esos años como los más divertidos de mi vida.
Eliana querida, para vos va esta Crónica, con todo mi amor.


Fer (y dicen que la primera presidente mujer fue Cristina K!!!!, pero por favor!)

lunes, 19 de octubre de 2009

Los siete enanitos

Uno más lindo que el otro. Juntos, forman una escalera perfecta, y debe haber nueve meses de diferencia entre cada uno de ellos.
La mamá también es bonita, joven y de ojos muy verdes, como sus siete hijos.
Todas las tardes están en el mismo lugar, pidiendo lo que sea porque se ve que no tienen nada de nada.
“Se nos quemó la casa y perdimos lo poco que teníamos”, me dijo ella en un tono sin alteraciones, porque seguramente repetirá esa misma frase cientos de veces por día.
Pero en mi causó un efecto inmediato de tristeza.
Perder todo, literalmente todo, debe ser desolador. Y miré a esos nenes pobres pero cuidados, abrigados, y a juzgar por las apariencias, bien alimentados. E imaginé a esa mujer prolífera como una buena madre. Ella pedía, mientras los nenes jugaban ahí cerca, mientras los más grandes cuidaban a los más chicos.
Esa postal debe repetirse infinidad de veces por todas partes, no sólo en el conurbano bonaerense o en el Chaco. En cada rincón de la ciudad se ven más y más pobres. Y ser pobre duele. Estar al costado del camino viendo cómo todo pasa, duele. Como duele la panza cuando hay hambre. O el cuerpo entero, cuando hace frío.
Y es ahí cuando me pregunto si existe una “pobreza digna”. Y me animo a decir que no. La pobreza no es digna, porque indigna. No debería existir. Con una buena política de Acción Social, con inclusión para los sectores desfavorecidos, con planes de alfabetización, con voluntad política de querer cambiar las cosas. Con voluntad social. Con indignación. Porque no podemos permitir que un niño más muera por HAMBRE. Eso es lo que tiene que rebelarnos como sociedad, y llevarnos a la acción. Sin esperar algo de parte del Estado ausente y nefasto que tenemos. Ellos no van a hacer nada. Entonces… dejamos que estas criaturas sigan en esas condiciones? Podemos seguir permitiendo que muchos de ellos no lleguen al año de vida? No, por supuesto que no. Conozco gente que hace mucho por el prójimo. Pero hacen falta más almas dispuestas a erradicar la miseria. Y se puede. No es una utopía. Sería más fácil si quienes tienen las herramientas presupuestarias destinaran más fondos para todo lo mencionado anteriormente. Pero aún sin esos recursos, con esa indiferencia fatal, aún así se pueden lograr grandes avances. Si cada uno de nosotros nos lo proponemos, desde nuestra inmensa pequeñez, sumándonos como sociedad, actuando como un gran equipo con un mismo objetivo.
Suena lindo, no? Ahora, a seguir haciendo. O a comenzar a hacer.

Fer

Si tenés ropa en buen estado o cualquier otra cosa que quieras donar y no sepas a qué lugar, avisame que estoy pensando en armarme un localcito de feria americana.

No, ahora va en serio: avisame que la paso a buscar y la hago llegar a quienes más necesitados estén. Gracias!!!!!!!!!

miércoles, 14 de octubre de 2009

Es una aventura!



Fin de semana largo. Campamento en el Tigre. Sin carpas, en “dormis” (especie de cabañitas). Lluvia, mucha, muchísima. Inundación. Chicos. Sueño. Risas. Mal humor.
Primera noche. Faltaba una más. Pero a esa altura parecía que no iba a ver otra.
Hasta acá parecen todas palabras sueltas, sin conexión. Pero así fue nuestro fin de semana largo en familia.
Partimos el sábado a la mañana con bolsos, bolsitas, abrigos, y más bolsos que hacían explotar los baúles. Sabíamos que iba a llover, todos los pronósticos lo habían anunciado, pero aun así, decidimos emprender el viaje. Los nenes estaban ansiosos de vivir la experiencia del campamento, a pesar de que no íbamos en carpa.
Llegamos y el lugar invitaba a lo que podríamos llamar “rascaje a cuatro manos”. Mucho verde, glorietas, pileta, quincho, parrillas, canchas de distintos tipos y puentecitos. La bienvenida fue cálida, incluso nos causó gracia escuchar que esa noche iba a llover “todo lo que llueve en un mes”. Ja ja ja! Vamos a salir en canoa! Ja ja ja! Llamaremos a Defensa Civil para que nos auxilie. Ja ja ja! Qué gracioso.
El día transcurrió precioso, comimos, jugamos, los chicos chivatearon a más no poder y hasta vimos el primer tiempo del partido Argentina-Perú en el buffet del lugar (el segundo no porque cerraron! Se ve que mucha onda no tenían).
Una parte del grupo eligió salir del complejo en busca de un lugar donde poder ver el segundo tiempo, y el resto, nos quedamos en el quincho, preparando la cena.
De repente, comenzamos a escuchar un sonido de lluvia que al principio era casi imperceptible, pero que luego comenzó a ser ensordecedor. Era un diluvio, cada vez más fuerte. Mientras los grandes nos preocupábamos por si se estarían inundando nuestras casitas temporales, los nenes chapoteaban al grito de “es una aventura”!!!!!!. Y claro que lo era. Toda una aventura. Pero nuestros espíritus estaban turbados por el agua y en ese momento, no podíamos darnos cuenta.
Cuando el resto del contingente llegó feliz por la victoria argentina, dos de los hombres ahí presentes decidieron ir a chequear si íbamos a poder dormir o si nuestros bolsos estarían flotando cual pato en la laguna.
Nos trajeron dos noticias, una buena y una mala. La mala primero, dijimos todos. Está todo inundado. La buena. Menos los “dormis”. Perfecto, dije yo. Si los dormis están secos, no hay de qué preocuparse, a pesar de que para llegar a ellos tendríamos que mojarnos hasta arriba de los tobillos. Así fue como me dirigí con Larita dormida en brazos y mi mamá tapándonos con un paraguas a mi “habitación”. No fue nada grave. Adentro era acogedor. Así hicieron todos, menos los hombres que se quedaron jugando hasta la madrugada al poker, para no “mojarse los pies”.
Al otro día, el cielo estallaba de sol, daba pena irse por culpa de una pequeña laguna que se había formado alrededor nuestro. Asi que la solución fue mudarnos a las viviendas que no estaban afectadas por el agua. Y los que dudaban si quedarse o irse, optaron por lo primero. Excelente decisión. El buen tiempo siguió acompañándonos y fue muy divertido compartir esos días con mi mamá, mis hermanos, cuñados y hasta con mi mejor amigo que vino a pasar la tarde. Sólo faltó mi papá, que no pudo venir porque está de viaje.
Al final, mientras cargábamos las cosas en los autos, escuché a mis sobrinitos decir: “estuvo buenísimo el campamento, nos recontra divertimos! Lástima que no pudimos hacer el fogón. A pesar de que lo intentamos, la leña estaba húmeda. Los papeles se prendían fuego, pero la madera no”.
Y yo les dije: no importa chicos, es una buena excusa para volver.

Fer (libre/ como el sol cuando amanece yo soy libre)

jueves, 8 de octubre de 2009

Será/será/será/ como mamá y papá...


A quién sacó ese color de ojos? Porque vos los tenés marrones.
Esa pregunta se repite incansablemente, cual disco de vinilo rayado.
No entiendo por qué la gente se empecina en encontrar parecidos, y cuando no los hay, indagan como si estuviesen haciendo el doctorado en genética.
Y si lo adopté? Y si es un hijo extramatrimonial? Si no es mi hijo? O si, simplemente la criatura tiene ese color de ojos porque el padre los tiene? O el abuelo o quien sea en el árbol de la vida???
Y corrijo! No tengo ojos marrones, son pardos, como los de mi papá (Diego, hermanito, no te rías, mirame bien, ves ahí, en el centro? no ves acaso el verde mezclado con el marrón?).
En mi caso, no se si mi hija tiene ese color de ojos azul mar, por herencia paterna, por la fuerza que hice durante los nueve meses para que los tuviera, o por la concomitancia de ambas situaciones. Lo cierto es que ella es nuestra versión millones de veces mejorada, porque es bella, bellísima (qué otra cosa puede decir una madre de sus hijos?).
Y no, no nos parecemos. Ella es rubia, yo morocha. Ella tiene ojos claros, yo “pardos” (no se rían!). Ella es todo lo linda que una persona puede ser; yo ni tanto. Pero es tan parte mía que con eso nos alcanza y sobra.
El tema reside, en que Argentina es un país hecho de emigrantes, y el hallazgo acá, es no tener descendencia europea. Pero es eso: descendencia, no procedencia. NO SOMOS EUROPEOS. Somos, para bien o para mal, argentinos. Un crisol de razas.
Una madre, tez morocha, estaba con su hijo muy rubio y de ojos claros jugando en la plaza, y una señora que estaban ahí, le dijo, qué lindo nene! Vos sos la chica que lo cuida? WHAT PASS???!!!! Diría Moria, estamos todos locos? porque una cosa es que lo pienses, hasta ahí es un ámbito privado, inevitable. Pero DECIRLO??. Creo que tiene que ver con esta cuestión de seguir pensando que los morochos son menos que los rubios, que los de tez un poco más oscura, son menos que los blancos. Y eso que estamos en el Siglo XXI!
No importa, para ciertas cosas, las sociedades no hemos avanzado ni un segundo en la línea de tiempo.
Ahora si vuelven a hacerme la misma pregunta, ya se qué contestar: y a vos qué te importa?

Fer (United colors of Benetton)*

• No, mejor no, acaso no eran ellos los que se quedaron con unas tierras mapuches??mmm Benetton, Benetton, qué onda? Hacés la gráfica con gente de todos los colores y le usurpás la tierra a los aborígenes?


Fer (la argentinidad al palo)

lunes, 28 de septiembre de 2009

...Pero tu pelo/es un desastre universal


Después de casi cuatro años de casada, he comprado por primera vez un peine.
Hasta ahora, todos los que hemos usado, provenían de hoteles, del Sanatorio donde nació mi hija, e incluso de lugares desconocidos. Simplemente aparecían en casa.
Pero un día, nada por aquí, nada por allá. Se esfumaron, hartos del calor de la planchita, del agua fría, de ser dejados a la deriva, jamás en un lugar fijo, y casi siempre inhóspito, como suele ser el espacio que queda entre la grifería y el lavatorio.
Mi amor, viste el peine? No, ni idea buscalo por ahí (lugar indefinido si los hay). Y he ahí el detonante.
Mi marido, quien rara vez encuentra algo, había usado el peine del perro, que es de acero inoxidable, hermoso, mucho mejor que todos los que teníamos. Tanto, que un día encontré a mis hermanas alisándose el pelo admirando la calidad del dentado. Ese peine es de Mollo!!!!!! Atiné a decir horrorizada. Pero ellas ni se inmutaron, sólo se rieron de pensar lo que habían pensado, antes de saber que no era apto para humanos.
Pero lo de mi marido fue un asombro. Él sabía perfectamente que ese peine no le pertenecía, pero la urgencia de domar el nido de caranchos prevaleció por sobre todo lo demás.
Ahora el nuevo peine, negro, mediano, ni fu ni fa, está solito en el botiquín.
Uno, dos, tres… punto y coma, el que no se escondió se embroma. Pica el blanco, atrás del sillón!

Fer

lunes, 21 de septiembre de 2009

Clap Clap Clap


Fui con miedo de que no supere mis expectativas, como cada vez que miro una película recomendada hasta el hartazgo.
Fui contenta porque hace más de un año que no iba al cine.
Fui culposa por haber dejado a mi hija con mi mejor amigo, sin siquiera saludarla para no avispar la perdiz.
Fui sin saber el argumento, y volví encantada.
Casi casi, nos quedamos sin develar el secreto de sus ojos, porque la proyección comenzó truncada por un inconveniente técnico, que gracias a Alá se solucionó dentro de los cinco minutos.
Me emocioné sin lágrimas, me reí sin carcajadas. Me conmoví sin gestos. Como si las sensaciones llegaran a lo más profundo, y quedaran atrapadas, sin ninguna chance de exteriorizarse.
Si fuese crítica de cine, y la medición fuese de una a diez estrellitas, esta película obtendría el puntaje máximo; no sólo porque conjugaron a la perfección trama, actuaciones y música, sino porque el efecto de esa conjugación me dejó con la grata sensación de que todos los malabares que hice para estar ahí, habían valido la pena.

Fer (tengo los dedos super sensitivos, tengo los ojos de Darín)

lunes, 14 de septiembre de 2009

La re piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Mi hija Lara está comenzando a hablar. Eso no sólo marca otra etapa en su vida – y en la nuestra- sino que además me da aviso de que está dejando de ser una bebé rechoncha y comestible para convertirse en una nena.
El otro día escuché a mi marido decir “lo único que le queda de bebé son los cachetes” y si bien es una bendición verla crecer, todo pasa tan rápido que cuesta adaptarse a los cambios.
Lo cierto es que Larita se ha convertido en una verdadera políglota. Algunas cosas las dice en un idioma incomprensible, dónde sólo hace falta el instinto materno para decodificarlo (aunque no siempre funciona) y otras en un español impecable. Hasta ahí todo lindo. Novedoso. Simpático.
El problemita surgió cuando se transformó en un reproductor de sonidos mejor que un mp20. Ahora tenemos que cuidarnos de decir malas palabras y es todo un desafío. Porque hay malas palabras irremplazables. Que tienen su fuerza propia. Que calzan perfecto en determinadas situaciones. Y yo soy de putear mucho. En el top ten está: la reconcha de lora, con la ch bien marcada. Esa es mi favorita. Pero ahora tengo que cambiarla por un “uhh qué lío” “qué tonta” “qué loco”. Porque Lara es una experta en el arte de la repetición; comienza confusa, pero al cabo de dos o tres intentos, lo dice perfecto. Y no puedo permitirme ese desliz, aunque tan gracioso suene.
Lograr ese objetivo, es más difícil que tener una fuente llena de arroz con leche enfrente y no comerlo. Bueno, no sé si tanto, pero es complicado. Trataré de encerrarme en el baño, de poner música de fondo, de bajar el tono de voz. O decirlo en geringoso: lapa repecoponchapa depe lapa loporapa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Fer (censurada)

jueves, 10 de septiembre de 2009

...Y es todo tan fugaz que es una curda nada más, mi confesión


Aclaro antes de que una horda de hombres “expertos” vengan a buscarme: NO SÉ NADA DE FÚTBOL.
Pero lo que ví ayer y el sábado fue desastroso.
El seleccionado argentino no era uno de los mejores del mundo? La celeste y blanca no hacía retroceder a los rivales, muertos de miedo aún antes de comenzar el juego?.
No podemos quedarnos fuera del Mundial… esteeee, sí, obviamente que podemos quedar afuera. Pero sería horrible. Espantoso. El colmo del Tango llorón, el súmun de la frase “los argentinos nacimos para sufrir”.
Pero están desorganizados, sin un plan, todos corriendo al tun tun, pateando la pelota viendo qué onda. Y no son amateurs. Son profesionales del fútbol que ganan millones de euros para hacer lo único que tienen que hacer: jugar, en el más amplio y estricto sentido de la palabra, al fútbol.
Con esto no quiero decir que cada jugada de Messi, por dar un ejemplo, tenga que terminar en gol, pero al menos deberían demostrar que son un equipo y que la suma de sus individualidades los transforma en tal. Pero no, pareciera que todos hablaran un idioma distinto, y la comunicación se dificulta así.
Maradona, qué decir. Dios le dio el don de ser un gran jugador. Lo demás está a la vista, con sólo escuchar que tiene que “hablar con sus hijas” el tema de la derrota ante Brasil.
Muchachos, pongan huevo, que tenemo´que ganar.

Fer (gol! Ah, qué? Ese no era nuestro arco? Uhh, qué cagada)

lunes, 7 de septiembre de 2009

Un tropezón sí es caída


Estábamos en quinto año, de viaje de egresados, en nuestro primer día de esquí en el Cerro Catedral.
Nos habían dividido en grupos con un instructor cada uno; la enseñanza era básica, imagínense… cómo frenar, andar un metro sin caernos, el abc de un aprendiz. Y ahí estaba yo, muriendo y resucitando en cada intento por lograrlo.
Sin pudores digo que soy pésima para los deportes, no se hacer la vertical y mucho menos la medialuna; de casualidad se andar en bici y nadar.
Pero esquiar en ese clima de egresados descontrolados, estaba entusiasmándome. Ya casi había adquirido la técnica cuando sucedió la tragedia.
Vislumbré a lo lejos una figura humana bajando en picada libre hacia mí.
No me dio el tiempo para hacerme a un lado, porque sus esquíes frenaron directamente con mi cabeza. Y todo lo que sigue, es lo que me contaron.
Me trasladaron en una moto de nieve, desmayada, bajé en andas los tres niveles en una aerosilla-camilla y me llevaron a la salita de primeros auxilios que había al pie del Cerro.
Me desperté justo cuando me ponían un cuello ortopédico patético, que hacía juego con el traje de oso que tenía puesto.
Al rato largo, vino el “coordinador”, disfrazado de preocupado, cuando en realidad estaba rojo de bronca por haber perdido su tarde de esquí.
Aburrida y dolorida, me pasé la tarde sentada, esperando a mis compañeras. Cuando regresaron, el reflejo de la nieve con el sol, había hecho un efecto impresionante en ellas. Todas estaban divinamente bronceadas y yo…bueno, yo verde/amarillenta (y con cuello ortopédico).
Cuando llegamos al hotel, llamé por teléfono a mi mamá, quien poco más, convoca a una junta médica para que me realicen tomografías computadas de cerebro para cerciorarse de que no haya quedado alguna lesión.
Eso no pudo comprobarse hasta años más tarde, cuando comencé a escribir estas Crónicas.

Fer (semi inconsciente)

lunes, 31 de agosto de 2009

1, 2, 3...Estatua!


Siempre que paso, los veo derechitos, parados, impolutos con sus uniformes azules y rojos, sus sombreros con plumas, sus botas de montar.
Cada no sé cuántos minutos, rotan sus puestos, caminando menos de tres metros de distancia, y vuelven a ser estatuas.
Siempre que los veo, me pregunto qué sentido tendrá resguardar ese mármol; para qué tanta inmovilidad, tanto silencio. Quién los estará controlando para que cumplan su función con tanto ahínco.
Siempre que me pregunto qué sentido tiene todo eso, trato de imaginarlos en jeans y zapatillas diciendo “quién me mandó a hacer esto?”
Lo que vi hoy fue un hallazgo, una revelación.
Subí las escaleras de la Plaza San Martín, caminé unos metros y ahí estaban, fumando, despatarrados, riendo, diciendo malas palabras…hablando y en movimiento!!! guauuu!!!
Mi paso acelerado, me impidió escuchar en detalle lo que decían; pero viendo sus caras, pude intuirlo: estaban tramando la fuga! Era un complot, no cabían dudas; el tono alto de las voces era para no quedar en evidencia, era obvio.
Tenían la bandera argentina en la mano, pero esta vez no estaba toda dobladita, con el sol de frente…era un manojo de tela celeste y blanca, sin ningún tipo de elegancia. Otra pista.
Muchachos, quédense tranquilos, no pienso delatarlos. Eso no es traición a la Patria, es ser piadosos con sus cuerpos cansados de la rigidez. Fúguense sin culpa ni remordimientos.
Rueden por la lomada de la Plaza, como voy a hacer yo, apenas me anime a llegar a casa llena de pasto sin que mi marido piense nada malo.

Fer (Febo asoma)

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cantinero, cantinero!


Sonó el despertador, furioso y agotado de hacer ruido cada cinco minutos, hasta que me levanté, haciéndolo callar de un golpe seco y en el blanco.
La luz entraba por la persiana, en un diseño de redondeles y líneas cortas y advertí que el día estaba lindo.
Me cambié semidormida y por inercia, como casi siempre; me lavé la cara, los dientes, me puse base, delineador y máscara para pestañas y salí apurada hacia la estación de tren.
No me sorprendió la fila que había para sacar el boleto. Ni que llegase demorado 10 minutos. Tampoco viajar parada, y mucho menos apretada.
Lo único que me llamó la atención fue olor a alcohol que tenía el señor que viajaba pegado a mí. Era penetrante, asfixiante.
Cada uno elije con qué desayunar, pensé con el estómago vacío. Y sin entrar en la temática etílica y los problemas que genera, comencé a sentirme un tanto mareada.
Traté de aferrarme a mi muñeca, en busca del 212 de Carolina Herrera, pero éste había sido devastado por el otro, mucho más fuerte se ve… temí quedar expuesta a un control de alcoholemia previo ingreso a la oficina, o peor aún, no poder hacer medio metro en línea recta.
Por todos los medios intenté alejarme, pero era imposible. Ya todo olía a vino tinto fermentado.
Cuando llegué a destino, ví las cosas con otros ojos. Sonreía sin razón aparente, se me enredaban las piernas sin poder hacer nada al respecto y las agujas del reloj estaban al revés.
No me contagié la Gripe A cuando estábamos en alerta máxima y vengo a contagiarme tremenda borrachera matutina. Cosa e´mandinga!


Fer (hip hip)

martes, 18 de agosto de 2009

Che, evitá colgar eso!



Si Evita tuviera la posibilidad de ver dónde pusieron un cuadro de ella, no lo podría creer. No entendería que su cara, transformada en una gigantografía, esté colgada en la entrada de un lujoso hotel boutique del centro porteño.
Justo a ella, que emanaba una fuerza que barría con todo (y todos) la vienen a usar de fondo decorativo en una recepción donde, tal vez, nunca hubiese entrado.
Pero la historia tiene este tipo de contradicciones y Eva ya no está presente para verlas. O si, pero desde otro plano inobjetable e invisible.
Acaso El Che se hubiese imaginado alguna vez, ver su rostro estampado en millones de remeras, gorros, banderas o tatuajes? No lo creo. Y ahí lo tienen convertido en souvenir para todos los gustos.
Porque ambos, estaban destinados a trascender. A dejar su rastro en la historia, generando amores-odios tan inmensos que hasta tienen sus biógrafos especialistas, cada uno dispuesto a vencer al otro con una anécdota inédita e inigualable. Sin embargo, son todas tan parecidas entre sí, que la veracidad temblequea ante cada nuevo relato.
Que Evita era una trepadora ignorante con aires de diva, que no, que era la abanderada de los humildes, la única mujer que Perón amó, la madre de todos los descamisados del mundo; no, en realidad era una facha antisemita con ideas hitlerianas.
Que El Che era un terrorista, un idealista, un revolucionario, un perfecto idiota por creer poder con todo. Y así terminó, muerto con un supuesto: apuntá bien, que estás a punto de matar a un hombre.
Probablemente hayan sido así de duales, y por eso generen tanta controversia. Por la manera en que vivieron la vida, al límite, como si supiesen que iban a morir jóvenes y no quedase tiempo que perder. Pero no lo sabían, cómo saberlo; simplemente fueron fieles a sus ideas y buscaron la manera de llevarlas a cabo, cada uno a su manera.
No se si existe algo tan tajante, tan determinante como la certeza de tener un ideal; sentir que el corazón se te enciende por una causa que se cree justa y poder accionar sobre ella. Y lograrlo. Debe ser glorioso. Orgásmico.
Fueron seres pasionales en sus temperamentos, ambiciosos en sus proyectos, desbordados en sus sueños.
Lo que lograron, a la luz de la historia, no fue poco, qué va a ser poco… decir Evita y que no haga falta aclarar de quién se trata.
Decir El Che, sin que nadie lo confunda con ningún otro: Ernesto Guevara de la Serna.
Porque evocaban todo en si mismos; apellido, historia y revolución.
Hasta la Victoria Siempre.

Fer (Patria o Muerte Venceremos)

jueves, 13 de agosto de 2009

Sin título y sin Foto. Así nomás.

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche,
Escribir, por ejemplo, la noche está estrellada y tiritan azules los astros a lo lejos”

Así empezaba Pablo Neruda su poema, tan triste. Y aunque no sea devota del rubro, debo confesar que ese, especialmente ese, me gusta mucho. Porque sus líneas cobran vida cuando son leídas.

Yo también podría escribir los versos más tristes esta tarde, pero seguro no me saldrían así de bien. Entonces, a modo de consuelo, escribo lo que escribo, para darme el lujo del desahogo sin lágrimas.
Me entristece saber que la vida toma rumbos que no son los que uno hubiese querido o imaginado, pero es una realidad irrefutable. Sucede.
Me apena saber que la gente que uno imaginaba eterna, de repente se esfuma sin avisar siquiera. Pero ésa es otra realidad tan irrefutable como la anterior.
La gente cambia, cambiamos, todo es parte de un proceso. Y las mitades a veces no coinciden.. No es ninguna novedad.
Ya lo escribió Tomás Eloy Martínez en su libro Santa Evita “Un hombre nunca es igual a sí mismo, se va mezclando con el tiempo, con el espacio, con los humores del día, y los azares lo dibujan de nuevo. Un hombre es lo que es, pero también es, lo que está por ser”.
Yo agradezco haber sido lo que fui, con mis virtudes y miserias, y agradezco haber tenido la oportunidad de conocer la gente que conocí, porque algunos más, otros menos, me han brindado la posibilidad de sentirme parte.
A mis afectos presentes, a los que están lejos, a los que se fueron para siempre, a todos ellos va dedicada esta Crónica.
Gracias por haber estado presente, de una u otra manera.

Fer

miércoles, 5 de agosto de 2009

Garganta con arena


Me costó reconocer mi propia voz en ese “buen día” de ultratumba que salió de lo más hondo de mi ser… Cacho Castaña tomó posesión de mi cuerpo, fue lo primero que pensé. Lo segundo fue optar por Adriana Varela, para equiparar sexos.
Pero después, cuando la garganta comenzó a doler, deseché los fantasmas de la posesión, y me auto diagnostiqué “laringitis”, la enfermedad de las Laras, que justamente padece mi hija en estos días.
Respirar, tragar, o tan sólo hablar, me resulta un acto descomunal, casi heroico. Pero los tres son inevitablemente necesarios.
Me tomé la fiebre con el termómetro digital, quien no merece un solo grado de mi confianza y marcó 36.8. Pero siento como si tuviese 39.5.
Afortunadamente, en la puerta del edificio donde trabajo, venden dos paquetes de pañuelos descartables por dos pesos, me pareció una oportunidad para no dejar pasar. Y arremetí con todo: dame cuatro, le dije (ya gasté tres, imagínense mi estado).
Esto me recuerda cuando estuve de viaje de egresados en Bariloche; quedé disfónica el primer día y el médico del hotel, me dio unos caramelos que deben haber sido milagrosos. Porque los usaba como la pócima perfecta ante cualquier tipo de dolencia. Una de de dos: o era un hallazgo de la medicina moderna, o el médico era un chanta.
En un rato voy a tomar un té con limón y miel, de esos que me daba mi abuela para que se me pase la carraspera.

Fer (áspera)

martes, 4 de agosto de 2009

Pijamas versus Jogginetas


Nunca en la vida usé pijamas. Siempre sirvieron para ese fin, joggins viejos, babuchas, shorts pasados de moda.
Recuerdo que en los días previos al casamiento, la preocupación de mi mamá era qué iba a ponerme para la noche de bodas…eh? Noche de Bodas? Ay mamá, esa noche no existe. Primero porque no es de noche, y segundo porque con los 220 clips que me puso el peluquero en la cabeza, no hay nuevo marido que resista la espera de sacarlos. Pienso ponerme mi calza rota, la que uso siempre.
Ay, Fernanda! Cómo te vas a poner eso? Vas a estar hecha una zaparrastrosa! Mamá, Fede ya me conoce, sabe que no uso pijamas. Menos camisón, olvidate. Es lo más incómodo que existe. Te levantás con toda la tela en el cuello.
Pero se ve que no la convencí. Porque a los días se apareció con un conjuntito rosa con lunares negros, divino, pero…yo no uso pijamas!!!!!!!!!!
Para no despreciar el gesto, se lo recibí y lo llevé en la valija rumbo a la luna de miel. Tuvo suerte, viajó a Cataratas, se alojó en un hermoso hotel, pero el pobrecito nunca logró salir de la valija.
Lo usé un par de veces, pero las jogginetas se pusieron celosas y tuve que archivarlo en el cajón.
Finalmente tuvieron destinos separados. La parte de arriba la doné a un hogar y la de abajo se la di a un amigo muy especial.
Cosas que pasan.

Fer (NO al babydoll)

miércoles, 29 de julio de 2009

Sobris


Frases célebres de mis sobrinitos:


Cynthia: - Lourdes!, no toques eso que tiene microbios!
Lourdes:- Tiene tucrobios???
(sólo a ella se le podría haber ocurrido)


Tato bebé:

La abuela Ester se quedó al cuidado de Tomás, y él se puso a llorar cuando se fue su mamá al trabajo. Ella, para que se tranquilice, con vos de autoridad, le dijo:

- Tomás, anda a la cama ya mismo! Tomá la leche y dejá de llorar! Que tu mamá se fue a trabajar y en un rato vuelve. Tomás se fue calladito a la cama, bien obediente.

(cuando Erika volvió del trabajo)

Tomás: - mamá, abuela Eter, letó (retó). A pama! A pama!!!!

(Tatito, en su idioma, mandó al frente a su abuela)

Lourdes (cuando se enteró de la anécdota y quien es solo 4 meses más chica que Tato):
-Vieron que Tato habla como bebé??? Dice “pama” y en realidad se dice “cama”!!!!


Inicio de clases de jardín de Lourde y Tomás:

Yo: - Lou, cómo se llama tu jardín?
Lourdes: La tortuga Juanola!

Tato, y el tuyo cómo se llama?
Tato: -Jardín.
(genial)

Bautismo de Larita. Lourdes llorando por no sé qué cosa.

Tomás: - callate mentilosa!!!!!! Si no se te cae ni una lámima!!!!


Nacho bebé

Lloraba y le decía a su mamá: quiero mi mi mi mi tos!!(sollozando)
Vani (mamá de Nacho): qué querés? Tu tos??
Nacho: mi mi mi mi tos!!!
Vani: Nacho, dejá de llorar, hablá bien, así no te entiendo.
Nacho: quiero mimitos!!!!!
(mi vida!!!!!!)





Tomás, quien hace unos meses viene cambiando su nombre por “Lucas Nacho”.

- Tía, estuve pensando que mi hermano se llama Luca…entonces no me voy a llamar más Lucas, ahora soy Kevin Once-
Yo: - quién es Kevin Once, Tato?
Tato: - el de Ben diez. Éste ( y me muestra una foto del álbum)
Yo: - Tato, pero es malo!
Tomás: Si!!!!! Pero tiene once alienígenas! Y Ben tiene diez!
(avisaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!)



Luca, yendo a rendir.

Tomás, desde la ventana le grita: “Luca, mandá fluta!!!!!”
(mortal)

Luca, cuando era chiquito y cantaba con una guitarrita de juguete:

“Solooooooooo le pido a Diooooooosssssssssss, que la guerra no me sea indiferente”

Ó, ….Comandante, chequepaaaaaaraaaaaa.
(Genial)


Todos los nenes almorzando

Erika: - chicos, tienen que decirle al tío Luciano que los lleve al Parque de la Costa!
Todos al unísono: - Siiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Nacho: tía, además, es “diversión segura!”

(jajajjajajajja!!! El slogan pegó como loco!)



Esas son sólo algunas de las anécdotas que recuerdo. Debe haber cientos más, porque cuando están juntos da placer escuchar sus diálogos. Mi sobrinitos son uno de los tesoros más grandes que tengo.
Por orden de edad: Luca, Nachi, Tato y Lourdes…LOS AMOOOO!!!!!!!


Fer (tía Shey)

lunes, 27 de julio de 2009

Fesco pa´chomba


Definitivamente el invierno es la estación menos glamorosa del año. No hay manera, con este frío polar, de no parecer un oso amorfo con tanto abrigo encima.
Admiro a las mujeres que aún en estas circunstancias, se le animan a la pollera.
Hay que ser corajuda para decidir a la mañana, bien temprano, dejar en casa el pantalón y permitirle a la falda salir con nosotras. Yo, si pudiera ponerme un buzo térmico, como los que usa mi papá cuando viaja al Sur, lo haría. No tolero el frío.
Las colchas me pesan en el cuerpo, pero prefiero eso a quedar expuesta a la impiedad de las bajas temperaturas. El viento que se filtra por los ventanales, me hace burlas por la noche y logra ponerme de mal humor. El caloventor, en cambio, me guiña un ojo con su motorcito funcionando a todo vapor; poniendo en riesgo su vida para salvaguardarme de este castigo que es el invierno.
Necesito sol, que caliente con ganas, no estos rayitos débiles que no pueden con su alma. Quiero llegar a casa y que sea de día. Y andar en remera por la vida, sin tener que pasar por el “efecto cebolla” cada vez que llego a un lugar cerrado.
No suelo beber alcohol, pero estaba pensando en algún licorcito de dulce de leche o un rico baileys como para hacerle frente a la factura de gas, que vino sin que nadie la llamara, decidida a darme un buen patatús.
La otra es hibernar como hacen los osos o las tortugas, pero eso me generaría un pequeño inconveniente financiero.
Hay que pasar el invierno, y ni siquiera sé tejer. Para mi fortuna la tengo a mi hermanita, que en cualquier ratito libre, hace una bufanda.
Vuelve/vuelve/primavera/vuelve/vuelve/que te espero/…

Fer (emponchada)

martes, 21 de julio de 2009

Y llovía llovía...


El sonido de la lluvia me inquieta un poco; le tengo pánico a las filtraciones que suelen producirse en los techos y al goteo incesante del agua contra el piso, cual reloj marcando los segundos.
Los días de lluvia deberían ser decretados feriados nacionales. Para evitar accidentes, colapsos de tránsito, salpicones molestos y baldosas engañosas.
Y a cambio, deberíamos tener la posibilidad de quedarnos en casa, tapados hasta el cuello, viendo una buena película, o durmiendo, o haciendo lo que a cada cual le brinde mayor placer (yo opto por dormir).
Porque noto cierta incompatibilidad entre persona con paraguas y microcentro.
La convivencia de ambas resulta una peripecia. Las veredas son demasiado angostas y definitivamente no hay lugar para todos. O te mojás (y circulás) o no te mojás y alguien pierde un ojo. Hay que optar por lo menos dañino. Yo, prefiero mojarme, no sé… digo, de pronto, me parece.
Y si bien esa opción es considerada la más sana en términos inmediatos, estar mojados puede traer serias complicaciones. Podríamos llegar a convertirnos en presa fácil para el virus H1N1 que anda como loco buscando refugio en nuestros pobres seres atemorizados y llenos de alcohol en gel.
De algo hay que morir? Eso dicen, pero yo preferiría, si no les molesta, pasar un par de inviernos más.

Fer (aaaachís y me tapo con el antebrazo)

miércoles, 15 de julio de 2009

LLame ya!!!!


Thank you for calling the (nombre de la empresa, que variaba según el llamado) Rebate Center, what can I do for you?

Fui cómplice de una mentira, llegó la hora de confesarlo. Fui víctima de la globalización, de este país devaluado y del consumismo a cambio de premios.
Nunca en la vida imaginé que saber inglés, iba a convertirme en tan buena actriz.
Trabajé en el call center de la Empresa Cube Corp, quienes te entrevistaban en sus hermosas oficinas de Puerto Madero, pero una vez contratada, el lugar de trabajo era Pacheco. Eso sí: vos llegabas como podías, atravesando flechas, baldíos y algo de barro los días de lluvia; pero a la vuelta, ellos tenían la gentileza de acercarte a puntos estratégicos por una módica suma de un peso con algo diario. Una ganga.
Nos “entrenaban” para mentir, nada de ser improvisados. No señor. El lema era: si miente, que no se note. Y si se nota, no cobra el premio. No ha llegado al objetivo. I am sorry for you darling.
Entonces, eso se traducía, para que lo entiendan, en atender llamados de Estados Unidos y Canadá, simulando estar en Chunhunsen, Minesotta (no tengo la más remota idea de dónde queda eso, apenas si me sale pronunciarlo), pero, obviamente, desde Pacheco, a pasitos del Tropi Tango Bailable.
Los llamados eran, básicamente, para canjear premios que la gente accedía luego de haber comprado algún producto (celulares, tarjetas de memorias, vinos) y enviado los respectivos requisitos para “aplicar al otorgamiento”. Pero oh, casualidad! siempre algún papelito faltaba y el premio no era concedido. Una real engaña pichanga para incrementar las ventas. Y el rosario de insultos por no darles lo que creían merecido, era digno de una cadena de oración. Interminable.
Y ni pensar en cortarles, ni acotar algo, porque siempre había alguien supervisando la llamada y si llegaba a escucharte, zas! Otra vez no cobrabas el premio.
Sin excepción, así quedase fuera de contexto, había que decir al menos un “apologize” (pedido de disculpas) POR QUÉ??? Si no te hice nada para que me disculpes!, pero no importaba, había que hacerlo.
El tema del tiempo de llamada era otro ítem fun-da-men-tal. Todo quedaba registrado. Nada pasaba desapercibido por el sistema buchón de minutos y milésimas de segundos. Hasta ir al baño era una complicación. Y si no llegabas al tiempo impuesto, quedabas vilmente escrachado en un pasillo donde se encontraban los “lentos”. Humillante.
Lo mejor del día era cuando entraba una llamada en español, que por regla general, se atendía en inglés; pero cuando del otro lado solicitaban “alguien que hable español”, lo que se hacía era decirles que aguarde unos minutos, se lo ponía en espera, y con otra voz, como si fuésemos la entrañable Milagros López, le decíamos: gracias por llamar al centro de rebate, en qué puedo ayudarlo? Y ahí sí que lo disfrutaba. Un día era cubana, otro portorriqueña, otro venezolana. Era lo único que me divertía, en ese clima de cuasi colegio secundario.
Cuando mis sentidos se rebelaron, me fui. Sin saber aún, que esa experiencia iba a transformarse en crónica.

Fer (ya no llame, se vendió!)

martes, 14 de julio de 2009

Las Crónicas salieron en la revista Oblogo!


Para los que quieran chusmear, pueden entrar al siguiente link: http://oblogo.com/pdf

Besos,
Fer

lunes, 29 de junio de 2009

La Solitaria


Ya me he convertido en la voz humana de los desdichados caninos; por qué no, entonces, hacer justicia por la jirafa solitaria del Zoológico de Buenos Aires.
Todas las demás especies están acompañadas por pares, es decir, seres de su misma especie.
Esto no sólo fomenta la reproducción, sino que además es un aliciente para quienes comparten el encierro dentro del encierro; como debe ser la sensación de estar enjaulados dentro de una jaula aún más grande que es el zoológico.
Comparten hábitos, alimentación, momentos de sueño, preocupaciones y decorado. León con leona, monos con monas, rinoceronte hembra y rinoceronte macho, o al menos si no difieren en el sexo, de aspecto son exactamente iguales.
Pero la pobre jirafa…SOLA. Sin ninguna posibilidad reproductiva (y de ningún otro tipo). Una injusticia en el intrínseco sentido de la palabra.
Para quién se va a poner linda? Para el avestruz que ni se enteró que la tiene de compañera de claustro? Quién le va a ayudar a contar sus manchas, a medir su cuello; quién mirará con ella las alturas de la ciudad? La respuesta es nadie, nadie, nadie. Porque al menos por ahora, la jirafa está sola solita con su alma en pena.
De dónde hay que traer una jirafa macho??? De África? Bueno, vayan pidiendo una ya mismo! Si, mejicanotes dueños del Zoo, la jirafa exige que se haga una pequeña inversión para poder continuar el show. Sino, devuélvanla a su hábitat y ahí van a ver la cantidad de jirafas de todos los tipos que encuentra.
Cómo? Que hay que tener una jirafa a modo de muestra para justificar la entrada? Bueno, tengan dos y serán dotados de ganancias extraordinarias. Anímense a hacer el gasto, no sean canutos. Piensen si a ustedes les gustaría estar de vidriera con un enano de jardín como único compañero.
Y? qué me dicen? Que lo van a pensar; bueno, perfecto, les doy cuarenta y ocho horas así, en letras, para que sea más explícito. Pero tengan en cuenta, que la jirafa es mi representada legal, y su negativa podría tener graves consecuencias.

Fer (en son de paz)

lunes, 22 de junio de 2009

Yo? hago yoga!


Qué bien se te ve, estás bárbara! Te parece? Debe ser porque estoy haciendo ioga …crick….crick…. estás haciendo qué? Yoga, pero en realidad de pronuncia ioga. Silencio.
Bárbaro! Y dónde vas? Acá cerca, por Palermo. Y caro che? Mirá, sale $250 pesos por mes una vez por semana una hora, pero me lo re re re recomendaron y la verdad es que el lugar está increíble, el profe es un divino y yo me siento muy bien, asi que lo vale.
Me contracturé de sólo escucharla.
Jamás podría relajarme pagando esa suma de dinero. Imposible.
Igual, para muchos, todo pasa por estar “in” o “out” (adentro o afuera, para que nadie quede excluido).
Decir ioga, shoga o yoga. Tener un tono normal de voz, o uno fingido… vivir en Palermo, las Cañitas, Recoleta o en el resto del mundo, que ni idea tienen de cómo se llama (al final el problema era semántico!).
Estar adentro involucra esas cuestiones y muchas más, estar afuera, también. Pero se puede estar adentro, incluso estando afuera, como tocando de oído, con un pie sí y otro no, porque para tanto no da. Eso deberá ser estresante. El aparentar que si, pero no.
Y al final para qué? Si el esfuerzo desmedido por pertenecer se marca hasta en las venitas de la cara. Y cómo deschava.
No es acaso, mucho más cómodo ser como cada uno es? Sin apariencias, sin disimulos, sin maquillajes que tapen las líneas de expresión, naturales. Con alguna que otra sonrisita de compromiso guardada, como un as en la manga, si la situación amerita.
Porque da la impresión que el mundo está lleno de gente que quiere entrar en la camisa “small” cuando ni en sus mejores años hubiese cabido; y entran, sí, pero a fuerza de estar apretadas, con la panza metida, incómodas.
En lugar de aceptar con orgullo su talle, su lugar, su esencia, caer mal, bien, excelente, pero no dejando nunca de ser lo que cada uno es.

Fer (Es lunes, tengan piedad)

jueves, 11 de junio de 2009

Llamado a la Solidaridad. Cortito y al pie


Perdí cincuenta pesos. Rompí una copa en un bar. Manché con café mi saco blanco ala. Se enfermó mi hija y mi marido. No encuentro el boleto de tren para volver a mi casa. El cajero automático no me dio el comprobante de un depósito. Pisé caca y casi muero desnucada.
Y hace días que busco al elefante violeta que me está meando desde algún lado y no lo encuentro.
Dicen, que lo único que no tiene solución es la muerte.
La plata, va y viene (ponele); la copa se destrozó en el piso, pero más allá de la vergüenza de las miradas ajenas, no fue tan grave. El saco, se lava (lo lavo), mi hija y mi marido espero que pronto se mejoren (por el bien de todos). El boleto lo sacaré de nuevo. El comprobante de depósito nunca lo reclamaré.
Pero haber estado al borde del deceso me produce cierto escalofrío.
Hay quienes curan el empacho, el mal de ojo, el hígado, las verrugas…no habrá quien cure la mala suerte? Digo, así nomás, de palabra, sin tener que ir a ninguna sesión de videncia. Que lo haga de onda. De buena onda. Porque para mala el cupo ya está limitado.
Ah, disculpen que los moleste, pero por favor, si alguien ve al elefante violeta, avísenme de inmediato. Tengo que hablar con él.

Fer (fush! Fush!)

martes, 9 de junio de 2009

Ándale, ándale, ándale!


Viendo Toy Story (si! las ví recién ahora y qué??!), recordé con nostalgia mis juguetes de la infancia. Y con orgullo me di cuenta de que aún conservo mi primer oso de peluche (que casualmente se llama así, Peluche) y que Fede tiene a Miseria, un bebé de goma, de esos que los apretás y hacen ruido. Mollo, mi perro, le comió parte de la gorra que tenía en la cabeza, y ya no emite ningún sonido, pero Lara sigue jugando con él, haciéndose la vintage.
Peluche, en cambio, pasó con dignidad todos estos años; apenas tiene descocido el bracito izquierdo. Pero trato de no ponerlo al lado de los nuevos, para que no se sienta mal, él no tiene esos pelos largos y suaves, no tiene ningún botón, no usa pilas, nada de nada. Pero siempre fue mi favorito.
También teníamos mi hermana y yo dos bebotes Yolly-Bell cada una; los míos se llamaban Marisol y Juancito y los de ella Tatiana y Federico.
A Juancito se le volteaba la cabeza hacia los costados, porque le faltaba relleno y de nada servía coserlo una y otra vez.
Mi hermana me incriminaba por no alimentarlo bien, como si yo fuese la causante de su aspecto de niño desnutrido. Claro, ella decía eso porque Federico era rechoncho y nunca había tenido que pasar por la desgracia de estar descosido y además, no era consciente de la culpa de madre primeriza que me generaba al decirme esas crueldades.
En cambio Marisol y Tatiana, primas hermanas ellas, no tenían ningún problema.
A medida que fuimos creciendo, cambiamos los bebotes por las Tammys, que eran una especie de Barbies, pero más accesibles. Y ahí me convertí en una especialista en moda. Con cualquier cosa hacía un vestido, una pollera, un accesorio; todo material era bienvenido en el afán de crear algún tipo de indumentaria.
Más tarde vinieron los papeles de cartas y sobres coleccionables, luego los stickers, y finalmente el álbum de figuritas de los ositos cariñosos que eran como de felpa adhesiva.
Todo mi mundo se reducía a ese universo inventado que tan cómodo era. Sin obligaciones, ni horarios, ni grandes preocupaciones, ni rutina. Todos los días podían ser distintos o no; sólo bastaba con seguir mi cuento o comenzar uno nuevo. Qué genial.
Pero no todo era felicidad. Un día, unos ladrones entraron al patio de casa y se llevaron una caja bastante grande de whisky, pensando los muy imbéciles que estaba la botella adentro. Pero nooooo!!!!!!!!!!!! Estaba mi colección de miniaturas de todo tipo que me había llevado años juntarla.
No está bien desear el mal, ya lo se. Pero en ese momento pensé cosas horripilantes, que no considero pertinentes contarlas (sólo por una cuestión ética). Para darles una idea de la dimensión de mi enojo, lo mejor que les deseé fue que un camión con esos contenedores bien pesados, los pase por encima.
Dale que yo era una heroína súper poderosa que salvaba al país del kirchnerismo y todos éramos felices?? Sale y vale!!!

Fer (retro)

jueves, 4 de junio de 2009

Era en Abril (no da para viernes no?)

video

The Wall


Mediodía de un sábado lluvioso, horrible. Especial para estar en casa, haciendo nada.
Escuchaste eso??! Sí, qué fue? Un ruido en el techo? Mmm…ni idea.
Dos segundos después el estruendo: PLAF! PUM! PAM!!!!!! 5 azulejos se cayeron, por ósmosis, al piso. Y toda la pared, literalmente, empezó a hincharse como si hubiese habido un temblor. Por un momento, no sabíamos si se nos venía encima o no; ante la duda, tomamos distancia.
El perro lloraba, asustado, Lara jugaba con los escombros desparramados por todo el living, y yo traté de mantener el ritmo cardíaco para no huir despavorida. Pensé en voz alta “no pasa nada, sólo se nos está desarmando la casa”.
Una de las teorías es que el sector de la construcción, tan afectado por la crisis mundial, esté provocando movimientos sísmicos para incentivar su crecimiento, pero la verdad es que me asomé por el balcón, para verificar si había algún casco amarillo y nada. No puedo echarles la culpa.
Otra, de tinte paranormal, baraja la posibilidad de que antes, en ese terreno, hubo un cementerio, y el desprendimiento de los azulejos, se debió a espíritus inquietos con ganas de molestar un rato, en complicidad con empresarios de la construcción (se calcula que para que hagan este “efecto” habría algo a cambio).
Lástima que la realidad de los hechos, aplaste sin piedad la imaginación, ya que quedó demostrado que el causante de la catástrofe doméstica fue simplemente la falla en el pegamento. Así de patético. De chato. De choto.
Alguien hizo mal el trabajo y he aquí el resultado. La pared de la cocina quedó gris de cemento, el mismo que tan decorativamente quedaba al cuidado de los azulejos. Y Larita apuntando con el dedito al grito de “guauuuuuuuuuu”, pasmada frente a la nueva fachada.
A mi me hubiese gustado que la causa haya sido un poco más glamorosa, pero lamento desilusionarlos y desilusionarme.
Acá no hubo efectos paranormales, ni gremios sublevados; sino una cruel reducción de costos a la hora de hacer las cosas. Total, otros pagarán los azulejos rotos.

Fer (más hinchada que la pared)

lunes, 1 de junio de 2009

Operativo No Bell


Cómo nos arrepentimos de haber ayudado, de alguna manera, a que hoy sea lo que es.
Pusimos nuestro granito de bronce, para concretar su construcción, que tardó años y años en llevarse a cabo.
Y ahora que vivimos en frente a donde está colocada, la detestamos.
Hablo, señores, de la campana con sonido a lata de sardinas de la Parroquia Sagrada Familia.
No es que quiera desmerecerla, pero la campanita que adorna mi puerta en navidad, suena mejor. Y es mucho menos molesta. Porque no te despierta un domingo a las 9 de la mañana, después 9.15 y finalmente 9.30, cinco, siete minutos por vez; como si los feligreses fuesen a correr de inmediato a su llamado, que emula ser una provocación musical.
Me llamás así el único día que tengo para descansar??? NO VOY! De esa manera, jingle bell, jingle bell, me ahuyentás! No pensaron en un método menos invasivo para atraer al rebaño del Señor?.
Por todo lo antedicho, es que este operativo está siendo planeado. Decidimos llamarlo (y hablo en plural porque no soy la única involucrada) “Operativo Nobell”, que fonéticamente se confunde con Nobel pero que en inglés significa “no campana”, de ahí que bell se escriba con doble ele. De todas maneras, este dato es develado sólo a ustedes, por lo que los convierte en cómplices, quieran o no.
Al estar en su fase inicial, todavía no hemos conseguido los planos de donde se encuentra ubicada, pero eso no sería problema, ya que se ve desde el balcón de casa.
La siguiente etapa consistiría en hacer turnos rotativos para elegir el horario donde no haya moros en la costa (en la parroquia, mejor dicho) lo cual, pensándolo bien, tampoco implica ningún inconveniente; las dos o tres viejas que rondan el lugar, con sólo decirles que hay un espíritu dando vueltas, correrían horrorizadas.
Asi que, despejada la zona, localizado el objetivo, sólo resta ejecutarlo.
A ver, a ver… la primera luna llena de junio estaría bien. Cosa que no hagan faltas linternas, siempre hay algún vecino dispuesto a arruinarlo todo.
Una vez que tengamos la campana en nuestras manos, se funde el bronce y se manda a hacer la estatuilla del premio Nobell para nosotros, obvio.

Fer (tinkerbell)

miércoles, 27 de mayo de 2009

La inocencia perdida


“Aviso a todo el mundo que este asiento es mío!!!!! Asi que nadie se siente!!!!”
Debe haber tenido entre seis y ocho años, pero por la manera de hablar parecía mucho más grande. La cara sucia y hermosa, los ojitos pícaros, pero tristes, y los pies descalzos y percudidos. Actitud avasalladora, determinante; como si ya hubiese vivido muchos, muchos años. Pero no superaba el metro y medio.
Después del anuncio hecho a viva voz, se fue a vender un montón de cositas que tenía dentro de una caja: hebillas de todos colores, llaveros, prendedores. Y el asiento, como era de suponer, se ocupó. El hombre que se sentó fue advertido: “mirá que dijo mi hermana que nadie se siente, eh? Este asiento es de ella y yo se lo estoy cuidando”. Pero el señor, agotado por la jornada de trabajo, hizo caso omiso al comentario y le sonrió como si lo que acaba de escuchar fuese un chiste. Y no lo era.
Cuando llegó la “dueña” del asiento, no titubeó: eh, vos, salí ya mismo de mi asiento. El hombre, incrédulo volvió a sonreír. Pero ella estaba de verdad dispuesta a sacarlo a patadas. Salí de mi asiento te dije! Viste? Yo te avisé que este asiento era de ella. Ahora andate. Salí o me siento arriba tuyo. Y lo hizo. Al hombre no le quedó más opción que levantarse e irse. Y ella se sentó, satisfecha, mientras contaba la recaudación.
Toda esa situación me angustió. Porque en esas caras pude ver la de sus padres, sus abuelos y sus tatarabuelos, todos condenados al mismo destino de pobreza e indigencia. Si, ya sé; es largo el debate que puede hacerse al respecto, pero yo las tenía ahí. A menos de diez centímetros, escuché cómo hablaban, observé cómo se movían, y tuve la certeza de que eran adultos en cuerpos de nenas. Y eso es lo que lamenté. Que no tuviesen infancia. O que la infancia, para ellas, fuera eso. Y me sentí impotente y culpable. Impotente frente a una realidad repetida y tan difícil de cambiar. Y culpable por ni siquiera intentarlo.
Van al cole? No. Qué lindo anillo! Me lo das? Dale, dámelo. No puedo darte el anillo. Es el de casamiento. Ah, sos casada vos? Si. Y tenés hijos? Si, tengo una bebé. Y cómo se llama? Lara. Qué lindo nombre. Cómo se escribe Lara? Yo no sé escribir. Ni leer. Pero no me importa porque mi prima sí sabe y me dijo que me va a enseñar. Y cuando aprenda, voy a poder escribir mi nombre: Jimena.
Ojala Jimena (qué importa si va con G, con J o con X?) pueda escribir no sólo su nombre, sino todo lo que tenga ganas. Ojala tenga la posibilidad de acceder a un futuro mejor, distinto al presente que ahora tiene. Pero mientras … qué hacemos?

Fer (hoy me puse seria)

jueves, 21 de mayo de 2009

Ni(ck)siquiera algo original


Lo más probable es que al publicar lo que sigue, tenga un batallón de enemigos.
Pero ellos se lo buscaron. Me la dejan ahí, picando, como sugiriéndome, dale Nanda, escribí una Crónica de ésto. Y yo, que no puedo resistirme a las guiñadas de ojos, caigo al pie, lista, de punta en blanco, dispuesta a disparar sin fallar al objetivo.
Nicks, voy por ustedes.
Son una especie de diario íntimo on-line, un ránking minuto a minuto, donde la vida se relata desordenada, sin hilos conductores, desprolija; dejando al descubierto al protagonista, pintándolo de pies a cabeza.
Algunos causan intriga, como quien escribe: “si! lo logré” y uno, de chusma, inmediatamente se ve tentado a preguntar qué será lo que logró, no? Hay otros que causan cola de paja “te odioooo!!”, a quién, a mí??? Qué le habré hecho? No, seguro que no es a mí, y si lo es, no sé por qué será.
Los hay también tremendamente románticos “gracias mi amorcito por ser como sos” (esos son los peores), y ahí uno duda de la estación del año; acaso eso no está permitido sólo en primavera?
Después están los que van cambiando en el trascurso del día y así nos enteramos cómo va fluctuando el estado de ánimo del autor. Y lo imperdonable: cuando reemplazan las palabras por dibujitos molestos y uno tiene que andar adivinando qué será lo que quiere decir ese muñequito con cara de nada que tantas acepciones podría tener.
Quisiera, cómo quisiera transcribirlos en este instante a los que tengo de mis contactos! Es un verdadero esfuerzo ir en contra de este instinto delator, pero lo haré. O quizás pueda ejemplificarlo con uno que se que jamás leerá esto…pero si lo hace? La idea es no ofender a nadie. Entonces mejor no. Lo dejo así.
Menos mal que yo sólo lo uso como medio propagandístico: http://www.lascronicasdenanda.blogspot.com
La Lic. EliZabeTH llegó a la radio. FM104.3 sábados de 13 a 14 hs-

Fer