miércoles, 5 de agosto de 2009

Garganta con arena


Me costó reconocer mi propia voz en ese “buen día” de ultratumba que salió de lo más hondo de mi ser… Cacho Castaña tomó posesión de mi cuerpo, fue lo primero que pensé. Lo segundo fue optar por Adriana Varela, para equiparar sexos.
Pero después, cuando la garganta comenzó a doler, deseché los fantasmas de la posesión, y me auto diagnostiqué “laringitis”, la enfermedad de las Laras, que justamente padece mi hija en estos días.
Respirar, tragar, o tan sólo hablar, me resulta un acto descomunal, casi heroico. Pero los tres son inevitablemente necesarios.
Me tomé la fiebre con el termómetro digital, quien no merece un solo grado de mi confianza y marcó 36.8. Pero siento como si tuviese 39.5.
Afortunadamente, en la puerta del edificio donde trabajo, venden dos paquetes de pañuelos descartables por dos pesos, me pareció una oportunidad para no dejar pasar. Y arremetí con todo: dame cuatro, le dije (ya gasté tres, imagínense mi estado).
Esto me recuerda cuando estuve de viaje de egresados en Bariloche; quedé disfónica el primer día y el médico del hotel, me dio unos caramelos que deben haber sido milagrosos. Porque los usaba como la pócima perfecta ante cualquier tipo de dolencia. Una de de dos: o era un hallazgo de la medicina moderna, o el médico era un chanta.
En un rato voy a tomar un té con limón y miel, de esos que me daba mi abuela para que se me pase la carraspera.

Fer (áspera)

1 comentario:

  1. ¡¡Qué feo despertarte y sentirte Cacho Castaña!! ¡¡Habrás pensado qué hice para merecer este castigo!! La pesadilla hubiera sido peor si te hubieras despertado con la voz chillona de Silvia Süller!! Bueno, por lo menos, no te quedaste sin voz!!

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