miércoles, 14 de octubre de 2009

Es una aventura!



Fin de semana largo. Campamento en el Tigre. Sin carpas, en “dormis” (especie de cabañitas). Lluvia, mucha, muchísima. Inundación. Chicos. Sueño. Risas. Mal humor.
Primera noche. Faltaba una más. Pero a esa altura parecía que no iba a ver otra.
Hasta acá parecen todas palabras sueltas, sin conexión. Pero así fue nuestro fin de semana largo en familia.
Partimos el sábado a la mañana con bolsos, bolsitas, abrigos, y más bolsos que hacían explotar los baúles. Sabíamos que iba a llover, todos los pronósticos lo habían anunciado, pero aun así, decidimos emprender el viaje. Los nenes estaban ansiosos de vivir la experiencia del campamento, a pesar de que no íbamos en carpa.
Llegamos y el lugar invitaba a lo que podríamos llamar “rascaje a cuatro manos”. Mucho verde, glorietas, pileta, quincho, parrillas, canchas de distintos tipos y puentecitos. La bienvenida fue cálida, incluso nos causó gracia escuchar que esa noche iba a llover “todo lo que llueve en un mes”. Ja ja ja! Vamos a salir en canoa! Ja ja ja! Llamaremos a Defensa Civil para que nos auxilie. Ja ja ja! Qué gracioso.
El día transcurrió precioso, comimos, jugamos, los chicos chivatearon a más no poder y hasta vimos el primer tiempo del partido Argentina-Perú en el buffet del lugar (el segundo no porque cerraron! Se ve que mucha onda no tenían).
Una parte del grupo eligió salir del complejo en busca de un lugar donde poder ver el segundo tiempo, y el resto, nos quedamos en el quincho, preparando la cena.
De repente, comenzamos a escuchar un sonido de lluvia que al principio era casi imperceptible, pero que luego comenzó a ser ensordecedor. Era un diluvio, cada vez más fuerte. Mientras los grandes nos preocupábamos por si se estarían inundando nuestras casitas temporales, los nenes chapoteaban al grito de “es una aventura”!!!!!!. Y claro que lo era. Toda una aventura. Pero nuestros espíritus estaban turbados por el agua y en ese momento, no podíamos darnos cuenta.
Cuando el resto del contingente llegó feliz por la victoria argentina, dos de los hombres ahí presentes decidieron ir a chequear si íbamos a poder dormir o si nuestros bolsos estarían flotando cual pato en la laguna.
Nos trajeron dos noticias, una buena y una mala. La mala primero, dijimos todos. Está todo inundado. La buena. Menos los “dormis”. Perfecto, dije yo. Si los dormis están secos, no hay de qué preocuparse, a pesar de que para llegar a ellos tendríamos que mojarnos hasta arriba de los tobillos. Así fue como me dirigí con Larita dormida en brazos y mi mamá tapándonos con un paraguas a mi “habitación”. No fue nada grave. Adentro era acogedor. Así hicieron todos, menos los hombres que se quedaron jugando hasta la madrugada al poker, para no “mojarse los pies”.
Al otro día, el cielo estallaba de sol, daba pena irse por culpa de una pequeña laguna que se había formado alrededor nuestro. Asi que la solución fue mudarnos a las viviendas que no estaban afectadas por el agua. Y los que dudaban si quedarse o irse, optaron por lo primero. Excelente decisión. El buen tiempo siguió acompañándonos y fue muy divertido compartir esos días con mi mamá, mis hermanos, cuñados y hasta con mi mejor amigo que vino a pasar la tarde. Sólo faltó mi papá, que no pudo venir porque está de viaje.
Al final, mientras cargábamos las cosas en los autos, escuché a mis sobrinitos decir: “estuvo buenísimo el campamento, nos recontra divertimos! Lástima que no pudimos hacer el fogón. A pesar de que lo intentamos, la leña estaba húmeda. Los papeles se prendían fuego, pero la madera no”.
Y yo les dije: no importa chicos, es una buena excusa para volver.

Fer (libre/ como el sol cuando amanece yo soy libre)

4 comentarios:

  1. Los chicos siempre dicen la verdad: fue una aventura.... qué hace un par de gotas (perdón las del sábado fueron mil millones de gotas), pero nunca el mal tiempo va a impedir pasar un buen momento!!!!
    Lo que no entendí es la gente del buffet que se fue antes de que empezara el segundo tiempo... ¿tenían el dato de que el lugar se iba a inundar? ¿cómo los dejó sin poder ver el partido? Eso sí que no es una aventura, es mala leche

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  2. Un fin de semana inolvidable... Lleno de esos momentos chiquitos pero que se guardan para siempre en el corazón. Ojalá esos pequeños "exploradores" recuerden toda su vida cada risa compartida, cada instante de felicidad.
    ¡Los quiero tanto!

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  3. estoy completamente seguro que hay algo que el hombre/dioses nunca van a poder controlar... AL DIEGO!!!

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  4. sr garcia, hay unos renglones dedicados a uds, si su hija sigue asi no lo va a solucionar ni con 100 lustros de psiquiatra, sea bueno, y trate de compartir cada tanto esos momentos, se lo pido por la salud de las personas que tratan con fernanda.

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