lunes, 28 de septiembre de 2009

...Pero tu pelo/es un desastre universal


Después de casi cuatro años de casada, he comprado por primera vez un peine.
Hasta ahora, todos los que hemos usado, provenían de hoteles, del Sanatorio donde nació mi hija, e incluso de lugares desconocidos. Simplemente aparecían en casa.
Pero un día, nada por aquí, nada por allá. Se esfumaron, hartos del calor de la planchita, del agua fría, de ser dejados a la deriva, jamás en un lugar fijo, y casi siempre inhóspito, como suele ser el espacio que queda entre la grifería y el lavatorio.
Mi amor, viste el peine? No, ni idea buscalo por ahí (lugar indefinido si los hay). Y he ahí el detonante.
Mi marido, quien rara vez encuentra algo, había usado el peine del perro, que es de acero inoxidable, hermoso, mucho mejor que todos los que teníamos. Tanto, que un día encontré a mis hermanas alisándose el pelo admirando la calidad del dentado. Ese peine es de Mollo!!!!!! Atiné a decir horrorizada. Pero ellas ni se inmutaron, sólo se rieron de pensar lo que habían pensado, antes de saber que no era apto para humanos.
Pero lo de mi marido fue un asombro. Él sabía perfectamente que ese peine no le pertenecía, pero la urgencia de domar el nido de caranchos prevaleció por sobre todo lo demás.
Ahora el nuevo peine, negro, mediano, ni fu ni fa, está solito en el botiquín.
Uno, dos, tres… punto y coma, el que no se escondió se embroma. Pica el blanco, atrás del sillón!

Fer

4 comentarios:

  1. Lo bueno de quedarse pelado es no necesitar los peines, buscándole el lado positivo al asunto.
    Saludos!

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  2. Estoy tratando de repasar esas cosas que uno tiene y jamás recuerda haber comprado: piolín, jaboncitos, velas, curitas, triples, candados, sacacorchos, ballenitas... ¡Peines!
    ¿Cómo llega a nuestros hogares todo ese conjunto de objetos indeseables y casi inservibles? Debe ser ese uno de los insondables misterios de nuestra convulsionada existencia...

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  3. recuerdo a mi viejo, tanguero viejo, de llevar DNI, llaves, billetera de cuero, y un elegante peine negro en el bolsillo trasero del pantalon, q desenfundaba sin importar la situacion para emprolijar su cabellera.

    en conclusion, los hombres antes tambien eran metrosexuales.

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  4. ¿Peine? ¿Qué es eso? Creo que desde que hace 15 años que no uso peine: primero con el pelo largo... siempre atado... ahora sin pelo, rapado... no hace falta, si me haría falta usar un peine seguramente me pasarìa lo de Nanda... nunca lo encontraría y no podría usar el de Luna, mi perra, sencillamente porque ella tampoco usa... ¿ella está esperando que yo tenga peine para usarlo?

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