jueves, 4 de junio de 2009

The Wall


Mediodía de un sábado lluvioso, horrible. Especial para estar en casa, haciendo nada.
Escuchaste eso??! Sí, qué fue? Un ruido en el techo? Mmm…ni idea.
Dos segundos después el estruendo: PLAF! PUM! PAM!!!!!! 5 azulejos se cayeron, por ósmosis, al piso. Y toda la pared, literalmente, empezó a hincharse como si hubiese habido un temblor. Por un momento, no sabíamos si se nos venía encima o no; ante la duda, tomamos distancia.
El perro lloraba, asustado, Lara jugaba con los escombros desparramados por todo el living, y yo traté de mantener el ritmo cardíaco para no huir despavorida. Pensé en voz alta “no pasa nada, sólo se nos está desarmando la casa”.
Una de las teorías es que el sector de la construcción, tan afectado por la crisis mundial, esté provocando movimientos sísmicos para incentivar su crecimiento, pero la verdad es que me asomé por el balcón, para verificar si había algún casco amarillo y nada. No puedo echarles la culpa.
Otra, de tinte paranormal, baraja la posibilidad de que antes, en ese terreno, hubo un cementerio, y el desprendimiento de los azulejos, se debió a espíritus inquietos con ganas de molestar un rato, en complicidad con empresarios de la construcción (se calcula que para que hagan este “efecto” habría algo a cambio).
Lástima que la realidad de los hechos, aplaste sin piedad la imaginación, ya que quedó demostrado que el causante de la catástrofe doméstica fue simplemente la falla en el pegamento. Así de patético. De chato. De choto.
Alguien hizo mal el trabajo y he aquí el resultado. La pared de la cocina quedó gris de cemento, el mismo que tan decorativamente quedaba al cuidado de los azulejos. Y Larita apuntando con el dedito al grito de “guauuuuuuuuuu”, pasmada frente a la nueva fachada.
A mi me hubiese gustado que la causa haya sido un poco más glamorosa, pero lamento desilusionarlos y desilusionarme.
Acá no hubo efectos paranormales, ni gremios sublevados; sino una cruel reducción de costos a la hora de hacer las cosas. Total, otros pagarán los azulejos rotos.

Fer (más hinchada que la pared)

4 comentarios:

  1. Nanda, lectores en general, estimado público, voy a develar una de las verdades hasta ahora nunca dichas, una investigación periodística que oscuros intereses siempre impidieron que salga a la luz: los chapistas salen por las noches calzando botines industriales y patean los autos, los aboyan para luego tener trabajo. Fuentes bien informadas sostienen que también son los responsables de las reiteradas lluvias con granizo, que sobornaron a ciertos funcionarios celestiales para hacerse ricos reparando techos de autos que parecían afectado por varicela.
    Pero esta investigación se adentró también en otros rubros, duros, como el de la construcción. Patotas sindicales trataron de detenerla, pero llegó el momento de la verdad. Micrófonos de largo alcance y traductores de guaraní hicieron posibles la escucha de una conversación reveladora entre dos albañiles abocados al azulejado de una pared de Palermo Jólibud. El diálogo es, como ellos mismos dijeron (y quedó todo grabado, eh) "Pa'íma he'i", un hecho irrefutable. Había una relación inversamente proporcional entre Klaukol y jamón cocido.
    Lo explico: cuanto más ahorraban en adhesivo para las paredes, más fiambre les compraban para sus magras viandas. Y, casi lógicamente, más preocupados por su ingesta que por la duración de la pared del futuro vecino palermitano... Y daaaale: los azulejos los pegaban con moco. Sí, con moco. Una sustancia económica que abunda en los otoños, pero de dudoso poder adhesivo.
    No pretendo ganar un Pulitzer, solamente echar un manto de verdad sobre estas prácticas sucias de Bob el constructor y sus secuaces.

    Pero ya ocurrió. Ahora sólo queda musicalizar el ambiente con Pink Floyd o generar una especie de Muro de los Lamentos carapachenses, en el que los vecinos inserten en las grietas sus deseos escritos en pequeños papelitos. Todo a cambio de un estipendio, claro.

    "All in all it was just a brick in the wall"

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  2. Unámonos a la causa "UN AZULEJO POR UNA SONRISA" o a la de "NO ESCATIMEN EN PEGAMENTO"
    Podés colaborar llamando al 0800-AZULEJOSPARAFER
    O envindo un msm al *2020 dono 1 azulejo
    El muro infernal

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  3. cuando leía la crónica me había acordar a la película Hogar dulce hogar, que a los dueños de la casa se les caía toda la estructura y terminaban en el sótano.
    Muy bueno los descubrimientos del periodista Aro Geraldes. ¿eso sí qué pasa si los obreros no se resfrían?

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  4. WE DON´T NEED NO EDUCATION
    WE DON´T NEED NO THOUGHT CONTROL
    NO DARK SARCASM, IN THE CLASSROOM
    TEACHERS LEAVING THE KIDS ALONE

    HEY TEACHER LEAVE US KIDS ALONE
    ALL IN ALL IT´S JUST, ANOTHER BRICK IN THE WALL
    ALL IN ALL YOU´RE JUST, ANOTHER BRICK IN THE WALL

    WE DON´T NEED NO EDUCATION
    WE DON´T NEED NO THOUGHT CONTROL
    NO DARK SARCASM IN THE CLASSROOM
    TEACHERS LEAVING THE KIDS ALONE

    HEY TEACHER LEAVE US KIDS ALONE
    ALL IN ALL YOU´RE JUST, ANOTHER BRICK IN THE WALL
    ALL IN ALL YOU´RE JUST, ANOTHER BRICK IN THE WALL

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