martes, 29 de noviembre de 2011

Eloy

Fuiste tan mío que tardaste en irte para no hacerme sufrir. Sabías que te extrañaría más que a nadie en el mundo y por eso me dejaste una eternidad de buenos recuerdos. Sos así de bueno. Y además, tenés la delicadeza de aparecerte en mis sueños para regalarme el placer de volver a verte y olerte y sentirte y abrazarte una y mil veces y decirte, como lo hacía siempre, que te quiero, que te quiero mucho.
Te escribí un poema, hace tantos años, que lo leo hoy y me da risa mi prosa infantil, las palabras buscadas para que rimen, la sintaxis desprolija... y me enternece saber que los sentimientos eran verdaderos, mucho más allá de la gramática incoherente.
Hoy, ni sé por qué, quise escribirte esto, sin tristeza ni melancolía, porque tus recuerdos son bellos, porque fui feliz mientras te tuve, porque aun habiendo partido, te siento cerca mío, querido abuelo.
Te quiero, te quiero mucho.

Fer, sin paréntesis hoy.

2 comentarios:

  1. Hoy al mediodía me llegó el mail con este texto. Iba por la calle, apurado. Pero decidí parar a leerlo. Tuve que demorar el andar, porque me impactó, me llegó bien adentro. Y se me cayeron las lágrimas.
    Si en vez de Eloy se titulara Emilio, podría haberlo escrito yo. Pero no, lo escribiste vos, con esa pluma que mojás en el tintero de tu corazón y regala estos textos que tanto me gustan y que tanto te definen...
    Abrazo de abuelo

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  2. Emocionante!! Creíble, una crónica donde todos nos debemos sentir identificados. Felicitaciones

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