martes, 27 de septiembre de 2011

Kokedama


Estaba feliz con mi nueva compañera de trabajo, linda, simple, aunque demasiado callada para mi gusto, por no decir muda.

Tenía un papel colgado con algunas recomendaciones, todas buena onda; venía a dedicarse a hacerme compañía sin cargas pesadas. Una genia.

A cambio, sólo pedía que el ambiente sea feliz y que cada diez días pasara por agua fría su base de musgo por unos segundos y la pusiera de vuelta a su piedra.

Su nombre era (maldito verbo en pasado!) KOKEDAMA y a mí me había encantado, tan original…

Ahora estoy atrincherada en la oficina, esperando a la fuerza policial que llegue de un momento a otro… Kokedama está muerta! caput! finiquitada! Pero juro que yo no hice más que cuidarla, siempre siguiendo las recomendaciones que ella traía consigo! La miro, la miro, y pienso en lo efímera que fue su vida y en el verso del local naturista donde la compraron, porque ellos deben saber muy bien que no duran más de dos o tres días. Insensibles. Cómo pude no darme cuenta de que es casi imposible que un ser vivo pueda subsistir con agua cada diez días, dentro de un musgo y apoyada sobre una piedra!

Perdón Kokedama, ahora usaré tu piedra para sujetar papeles. Es el ciclo de la vida.

Fer (hay que reciclar)

2 comentarios:

  1. Historias (casi) paralelas: esta mañana Lourdes descubrió que bajo un montón de plásticos mugrientos que hacen de "cubrelavarropas" estaba (maldito verbo en pasado) su macetita con el girasol.
    Corrió desesperada a ponerle agua a eso que no era más que un terrón seco con un tallo en estado de putrefacción. Intenté atajarla: "No Lou, está mu...". Me frené, tratando de acelerar la máquina de pensar con un solo fin: tengo que conseguir un nuevo girasol.
    Le puso agua, contenta con mi promesa de que pronto va a renacer, con la primavera. Me sentí una basura, imaginando su tristeza. La misma que sentí yo cuando mi mascota, una hermosa plantita de albahaca que fue mutilada para condimentar una putísima ensalada caprese.
    No hay derecho...

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  2. ¿Están seguros que ambos casos se trataron de muertes naturales? ¿No hay un asesino detrás de estas muertes? Ojota que hay gente dispuesta a resolver todos los crímenes impunes de las crónicas policiales

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